Caras raras me saludan cuando camino a mi hogar,
Les digo hola, mientras reviso si es correcto mi andar.
Cuando todo me es indiferente, camino comodamente,
Sin saber lo que me espera detrás de cada sombra
Mi temor esta ausente … que bien… que suerte.
Las noches en una ciudad extraña no me hacen mas huraña,
Me provocan las ganas de salir y desatar locuras, al final siempre
Algo es diferente, aquí nadie me conoce. Danzando en autobuses
Que frenan y paran; me hacen brincar, me siento bien,
Creo que suele pasar. La gente me mira de todas las maneras
Posibles, como si en esta gran urbe no hubiesen visto algo similar,
Que importa, ellos estan en mi lugar, todo es tan diferente,
Que apenas han podido observar.
Aun asi en mis momentos desvariados siento una enorme
Tranquilidad cuando todo se mueve tan rapido…
Sera que mi rapidez lo supera y por ello estoy tan tranquila?
Es posible, muy posible…
“ Todo puede suceder camino a casa”.
Que me lleve el viento a un lugar mas desconocido que este lugar
Que estoy pisando.
Que me convierta en uno de los tantos graffittis que adornan las
Mil y una paredes… que es logico que son mas de cuatro…
“Probablemente los mismos habitantes de este lugar se hayen tan perdidos
Como yo”. Pense.
Probablemente ya esten hartos de su rutina diaria y quieran salir a gritarlo
Como se haran escuchar entre el ruido de la flota de gusanos rojos que se llaman autobuses?
Como veran entre las nieblas del humo las caras tan distintas por conocer,
No sabran que es el ser o el dejar de serlo siguiendo a las masas…
Se colaran como particulas de viento flotantes…
“Interesante despliegue de inteligencia maritza”
Mas bien racionalidad irracional… le conteste a mi conciencia.
“Todo puede suceder camino a casa”. Pense.
“Si, inclusive ir filosofando la vida en la ciudad mientras esquivo
Sus sorpresas”. Seriamente me respondi.
“Tal vez”. Dijo mi subconsciente.
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