lunes, 8 de diciembre de 2008

Mucho Ruido

En habitaciones frías,
Con sangre pinte mis paredes,
No había silencio…
Solo mucho ruido.

En mis pasos cansados,
No había sincronía,
Solo mis huesos en el piso azotados,
No había silencio…
Solo, mucho ruido.

En la ciudad de la espera,
Se me había ido el tren de la esperanza,
En mis ojos con ásperas ojeras,
No había nada… sino mucho…
Solo, mucho ruido.

En las madrugadas fúnebres,
No había más luz que de mi vela en pedestal,
No había más presencia que la de mi retrato en un altar,
Quería escuchar el silencio de la muerte y no pude…
Solo había…mucho ruido.



En mis miradas perdidas
De ojos inyectados en sangre,
De mis manos carcomidas por estrellas
Fugaces, no había mas salida,
No había otra alternativa,
Mis oídos llenos de nada…solo captaban
Solo mucho ruido.

Desde mi pensamiento torcido,
Realmente perturbado, no había
Mas decisión que la de no seguir a tu lado,
Escuchar canciones raras,
Que solo hicieran…
Solo, mucho ruido.

En mi conciencia incandida,
De meteoros fundidos, en
Congeladas piedras se han convertido.
No hay más consuelo, que no ver
Y solo escuchar…
Solo mucho ruido.

Que más da que la gris ciudad
De mis dibujos no tenga mas presencia
Que la de vibraciones estáticas en
El tiempo sin gloria de los humanos,
De las lagrimas a secas de millones de
Ojos escondidos detrás de pestañas empolvadas,
Ni el retumbe de mil tambores puede sacudir
El polvo fosilizado de nuestras almas
Sin movimiento,
Siempre habrá y siempre tengo este crónico
Descontento, este raro resentimiento.

No hay más que hacer que no hacer nada,
El calor de las llamas funde nuestros pasos
Con el pavimento.
El ruido petrificante congela sentidos,
Mata neuronas,
Nos deja a medias lunas,
A viajes astrales reducidos al caminar entre las
Mismas pequeñas calles.
Solo queda,
Solo mucho ruido.

Viéndolo bien,
Veo que no hay nada.
Sintiendo esto,
Siento que hay un vacío hilarante,
Siento que no hay nada… solo… mucho ruido.

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